Urban Landscape Constructions

Vitalidad en la planeación segura: La redensificación

Por: M. en Arq. Romy Rojas Garrido

La ciudad de Detroit, motivo de nuestra colaboración anterior, es ejemplo paradigmático de como el fenómeno de la suburbanización afecta la vitalidad de una ciudad y , por consecuencia, su seguridad. En palabras de Paul Krugman para el New York Times citadas con anterioridad: “…la expansión mató a Detroit…”, lo que nos lleva a pensar que si la enfermedad fue la suburbanización quizá el tratamiento fuera su opuesto, un antídoto a la vez simple y complejo: la redensificación.

 

Numerosos autores apuntan hacia la redensificación como la única forma de hacer ciudades sustentables. En el caso de Detroit, una de las estrategias que el gobierno ha implementado para intentar resolver la crisis por la que está pasando la ciudad es, en efecto, su compactación y lo están haciendo a través de una de las medidas más radicales que existen: la demolición de barrios enteros que se encuentran abandonados y cuyo mantenimiento representa un costo estratosférico para la ciudad, tanto en términos económicos como de capital humano.

 

Indudablemente, un barrio en el que existe un alto porcentaje de edificios desocupados supone un gasto excesivo de recursos para una comunidad, tales como alumbrado público, mantenimiento de calles y de espacios públicos, servicio de limpia y en especial, en lo que toca al tema de la seguridad, la vigilancia por parte de la policía, pues por sobre todas las cosas un sitio abandonado es el lugar perfecto para albergar actividades delictivas. La presencia de los cuerpos policiacos en estos casos se hace particularmente necesaria pues se cancela la posibilidad de que exista la vigilancia vecinal que se da de manera casi espontánea cuando una colonia está densamente poblada.

 

La redensificación es un mecanismo esencial para las ciudades del siglo XXI. Una ciudad sustentable no puede ostentarse como tal si no vela por la optimización de sus recursos y esto se da desde dos vertientes. La primera es la escala, que como hemos dicho antes, a espacios más compactos menor desperdicio de energía. La segunda va en función del costo que implica construir y coordinar cadenas de abastecimiento, las cuales se hacen más eficientes cuando una ciudad es más reducida en dimensiones.

 

Compactar no significa solamente crecer verticalmente para compensar el área perdida al restringir los límites de la ciudad a un área perfectamente acotada, más allá de eso significa organizar el espacio de mejor manera. Si bien el espacio privado disminuye, a cambio se prioriza el espacio compartido que es el que detona el sentimiento de cohesión en una comunidad. Contrario a lo que muchos piensan, al incrementar la densificación de un emplazamiento se crean ciudades más seguras porque éstas son ciudades más integradas. La oportunidad de convivir con gente de diversos estratos económicos y antecedentes culturales enriquece el ambiente de una ciudad y lo hace más solidario.

 

El desarrollo de las zonas centro de la ciudad se debe priorizar frente a la periferia cuando de redensificar se trata, fortaleciéndolo con vivienda para todo tipo de ingresos, equipamiento y espacios públicos planeados para dar servicio a un mosaico diverso de audiencias. El centro urbano adquiere preponderancia en la redensificación de ciudades no por ser éstos más importantes que otras zonas de la ciudad, sino porque al ubicarse en el núcleo mismo de un emplazamiento los recorridos desde y hacia este punto se reducen.

 

Evidentemente la redensificación por sí misma, no puede lograrlo todo per se, debe acompañarse de una política de gobierno que garantice que la vivienda unifamiliar lejos del centro urbano sea más costosa para vivir y que por el contrario en el centro existan incentivos de todo tipo que atraigan la actividad hacia él, cuidando en todo momento no hacerlo privativo de ciertos grupos sociales, pues como hemos apuntado con anterioridad es tan importante la cantidad de personas habitando en un emplazamiento como su diversidad, para con ello lograr barrios más vitales, cohesionados y finalmente más atractivos para la inversión, pues en ello radica la fuerza de esta estrategia.

 

“Existe una razón urbana para el miedo y ésta es la ausencia de densidad”.

Trevor Boddyi