Urban Landscape Constructions

TEODORO…Visionario de la Arquitectura y el Urbanismo

Por: Consejo Editorial de ULC

“Yo lo recordaba más pequeño”, éstas fueron las palabras de Teodoro González de León cuando tuvo la oportunidad de ver el plano original de la propuesta de diseño que él junto con Armando Franco realizaran para C.U. siendo aún estudiante con escasos 21 años de edad.

Esto sucedió durante una visita del Arq. Teodoro González de León, a la exhibición “Latinoamérica en Construcción: Arquitectura de 1955 a 1980” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 2015, pues confirmando un rumor que había estado presente pero nunca había sido corroborado, Teodoro González de León elaboró junto con Armando Franco una propuesta conceptual que más tarde sería utilizada como base para el diseño de Mario Pani y Enrique del Moral que dio origen ni más ni menos que al proyecto urbano del campus central de la UNAM, nombrado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en 2007.
Y es que, a pesar de la incuestionable aportación de Teodoro González de León al quehacer más puramente arquitectónico, algo que caracteriza sus proyectos y se puede intuir en prácticamente toda su producción era su permanente preocupación por el respeto al entorno urbano en cada una de sus obras. La configuración de sus propuestas siempre surgían en respuesta a las condicionantes del emplazamiento que les daban origen y encontraban su definición a través de la serie de relaciones urbanas existentes.

Un ejemplo de ello del que poco se habla y que sin embargo forma parte de los casos de éxito de este destacado arquitecto es el conjunto habitacional de las Torres de Mixcoac, realizado en colaboración con Abraham Zabludovsky y que ha sido capaz de resistir el paso del tiempo, consagrándose como uno de los complejos habitacionales de vivienda social más emblemáticos de la ciudad capital.
En el diseño de las Torres de Mixcoac se puede apreciar la influencia de Le Corbusier, de quien Teodoro fuera discípulo, a través de la construcción de vivienda vertical intensiva enclavada en generosas áreas verdes y espacios públicos que favorecen la convivencia comunitaria. Su diseño incorpora dos icónicas esculturas de Mathias Goeritz y Jorge Du Bon, lo que nos habla del interés de González de
León por entremezclar la pintura y la escultura con la arquitectura.

Este mismo interés se puede ver reflejado en un diseño 40 años más reciente, la controversial Torre Manacar, aún en construcción, la cual incorpora en su vestíbulo principal un mural de Carlos Mérida rescatado del edificio original. Al respecto de este último, el edificio, Teodoro González de León decía reconocer la delicadeza de su diseño y sin embargo lamentaba su falta de integración al entorno, aspecto que para su gusto determinó en gran medida que no resistiera el paso del tiempo, de ahí que su propuesta obedeciera a las posiciones urbanas y ejes rectores que allí prevalecen.

Esta preocupación por el entorno urbano es una constante en su producción y lo podemos constatar en un proyecto del que formó parte desde 1997 y del cual fue férreo promotor hasta su muerte llamado Vuelta a la Ciudad Lacustre. Este proyecto tiene como fuente de inspiración una propuesta de los ingenieros Nabor Carrillo, Fernando Hiriart y Gerardo Cruickshank de 1965, quienes pugnaban por realizar un rescate del lago de Texcoco para con ello dar solución a los numerosos problemas de inundaciones y salud ambiental en el valle de México. Retomando sus ideas, se desarrolla este proyecto encabezado por Teodoro González de León y Alberto Kalach junto con un numeroso grupo de destacados urbanistas, biólogos, ingenieros, políticos, etc. quienes sostienen que la respuesta para revertir el deterioro ambiental del valle de México es a través de la recreación de los antiguos lagos del valle generando un nuevo urbanismo lacustre.

Con la pérdida reciente de este notable arquitecto, México también pierde a una figura fundamental en la configuración del México moderno y es que su obra dejó huella en infinidad de sitios dentro y fuera de nuestro país y sin duda alguna marcó su influencia en numerosas generaciones de jóvenes arquitectos mexicanos. Su ausencia deja un hueco en el alma pero seguramente, con su visión de futuro y propuestas innovadoras, seguiremos sintiendo su presencia en los tiempos que están por venir.