Urban Landscape Constructions

TÁCTICAS PARA LA GENERACIÓN DE CIUDADES MÁS SEGURAS. Parte II

Por: Consejo Editorial de ULC

En la primera parte de este artículo hablamos sobre las estrategias que en materia de planeación urbana se deben implementar si queremos vivir en ciudades que ofrezcan mayores garantías de seguridad. En esta ocasión abordaremos las tácticas que en el campo del diseño urbano se pueden aplicar con este mismo objetivo.

Estrategias en Relación con el Diseño Urbano

La materia de trabajo del diseño urbano es la estructura y composición del espacio urbano y va siempre de la mano con la planeación urbana, cuyo objeto de estudio es la organización y distribución de las actividades y la población dentro de ese espacio. La seguridad y la percepción de seguridad están fuertemente influidas por ambos y nuestro comportamiento dentro del entorno urbano está determinado en gran medida por lo que éste nos transmita, pudiendo así limitar o por el contrario, favorecer nuestra interacción con el mismo.

En este sentido, uno de los aspectos más importantes a considerar es la continuidad de la traza urbana. Una traza urbana clara y bien definida facilita la movilidad y la orientación de las personas dentro del espacio urbano, lo que le permite al usuario familiarizarse con él de manera más eficiente, incrementa su sensación de seguridad y en consecuencia favorece la apropiación e identificación del usuario con su entorno (territorialidad). Por ello es indispensable incorporar todos los criterios que en materia de accesibilidad universal existen en la actualidad, como el uso intensivo de rampas, anchos mínimos de banquetas y pasos, señalización especializada para personas con impedimentos de cualquier tipo y, en general, todos los apoyos técnicos necesarios para facilitar la movilidad de todos por igual.

Asimismo, una traza urbana continua facilita la visibilidad, elemento clave para fomentar la sensación de seguridad en el usuario: si la visibilidad se restringe, se compromete la posibilidad de llevar a cabo la vigilancia espontánea. De ahí que sea fundamental analizar el tipo de luminarias a utilizar, su mantenimiento y la velocidad con la que se reparen o reemplacen en caso de falla. También es importante considerar el tipo de vegetación que se habrá de utilizar para que ésta no se convierta en barrera que dificulte o impida la visibilidad. Habrá que cuidar que las visuales y los frentes de las edificaciones miren hacia las vías de circulación, pues con ello se garantizan puestos de observación desde los que es posible vigilar de manera espontánea lo que sucede en el espacio público.

La ubicación de parques, jardines y edificios públicos debe ser cuidadosamente considerada, identificando puntos clave donde los flujos que generan puedan contribuir a incrementar la vitalidad de su entorno y por ende la seguridad de la zona. Los comercios también generan una gran vitalidad, por lo que es preferible que éstos se distribuyan a lo largo de espacios públicos que al interior de plazas comerciales.

Una definición clara de lo que es espacio público y espacio privado es necesaria, esto le proporciona legitimidad a su uso y permite que la gente reconozca quién está a cargo. En el caso de los espacios públicos, su escala es muy importante, ésta debe ir en función del número de usuarios potenciales pues un espacio fuera de escala se vuelve impersonal haciendo difícil su “adopción” por parte de los usuarios y, por supuesto, mucho más difícil su defensa frente a quienes pretendan vandalizarlo.

Por último debemos hablar de la estética. Un espacio bello que sirva de marco para desarrollar las potencialidades humanas es un espacio con el que es más fácil identificarse. Está en la naturaleza del ser humano inclinarse hacia lo que le habla a sus sentidos, por eso los espacios públicos deben ser además de útiles y funcionales, agradables y bellos.

En algunas partes del mundo, como en Canadá y la Unión Europea, todos estos criterios ya se están llevando a la práctica. En México aún nos falta visualizar todo el potencial que existe en materia de planeación y diseño urbano para la creación de ciudades más seguras. Es un camino largo pero ya se está recorriendo y es que el diseño y planeación de un entorno urbano con criterios de seguridad incide tan directamente en el comportamiento de la gente como una intensa campaña de concientización y reeducación respecto a la tolerancia y el respeto o como un cuerpo de policía eficiente y en el que podamos confiar. Si los caminos que hemos explorado nos han resultado limitados, vayamos probando otros rumbos…