Urban Landscape Constructions

SUPERMANZANAS URBANAS

Por: Consejo Editorial ULC

Cuando hablamos de sustentabilidad en las ciudades se trata de modelos de funcionamiento inteligentes y ecológicos de la urbe. Las supermanzanas son una opción de transformación del territorio definidas como nuevas células urbanas que a diferencia de las manzanas convencionales, se caracterizan, entre otras cosas, por privilegiar el uso del espacio público por parte de los ciudadanos en modos no motorizados, reformulando las dinámicas de movilidad y socialización cotidiana. El modelo de las supermanzanas busca dar prioridad a los peatones y a los ciclistas en el uso del espacio público, así como promover la vida local, con realización de actividades de convivencia, juego, además de reducir la contaminación auditiva y del aire a través de la minimización del uso de los automóviles dentro de la zona delimitada. Las supermanzanas consisten en áreas o módulos de 400 o 500 metros de lado que aglutinan varias manzanas y que generan redes de transporte y dinámicas de convivencia y movimiento tendencialmente más sostenibles que los modelos urbanos tradicionales de manzanas aisladas. Tienden a la forma cuadrangular, delimitadas por calles a sus lados y promueven el cambio en el uso del espacio público donde es fundamental la integración de espacios verdes y por lo mismo se suscitan dinámicas de relación entre personas de modo más lúdico y alejado de la contaminación.

En el mundo encontramos varios ejemplos de esta propuesta urbana que tiene su origen en la renovación y reconstrucción urbana de las zonas destruídas en las guerras o de la recalificación de zonas industriales para uso residencial. Ciudades como Caracas, Róterdam, Manhattan, Paris, Madrid o Londres son algunas de las que han implementado este tipo de ordenamiento urbano con miras a generar espacios urbanos más ecológicos, menos contaminados, más adaptados a los peatones, a la convivencia con los espacios verdes y la movilidad no motorizada.

En la actualidad, la peatonalización de las ciudades responde a un fenómeno global urbano y está íntimamente vinculado a la necesidad de abatir el aumento en los niveles de contaminación del aire y la constante y creciente ocupación de las zonas urbanas por parte de los automóviles. Barcelona es otra de las ciudades que ha implementado dentro de su plan de movilidad las llamadas superilles (en catalán) o supermanzanas, llevándose a cabo la primera prueba piloto en el barrio del Poblenou en septiembre del 2016.

El Ayuntamiento de Barcelona promovió en aquel momento el proyecto a través de la idea de “hacer juntos una ciudad mejor” en la que se busca crear una urbe en la que las calles y plazas sean lugares de encuentro, juego, intercambio cultural, económico y social, con aire más limpio, espacios más verdes y tráfico más pacificado. Una de las ideas fundamentales es replantear la movilidad en donde las personas recuperen su lugar en el espacio público, implicándose en el diseño del proyecto a través de procesos participativos de vecinos y colectivos de los barrios para analizar y planificar las supermanzanas y adaptar el modelo con las características y necesidades de zonas concretas. Actualmente el modelo de las superilles se está extendiendo e implementando en otras zonas de la ciudad como Les Corts, Horta, Eixample, Sant Antoni y la Vila de Gracia, ya que los beneficios han sido tangibles. Sin embargo, el éxito en la implementación de estos modelos radica en la flexibilidad y el consenso en su aplicación, ya que en un inicio las quejas por parte de los habitantes no fueron la excepción, principalmente por la reducción de cajones en vía pública. Es importante tener presente que cuando se implementan estos nuevos modelos urbanos, la presencia, participación y acción de los habitantes es fundamental, no sólo en el diseño sino en la apropiación de los modos de funcionamiento del modelo a través de programas pedagógicos al respecto.