Urban Landscape Constructions

Singapur, el Tigre Urbano Parte II

Gardens by the Bay
Por: Consejo Editorial de ULC

Uno de los principios básicos que rigen la visión del crecimiento urbano de Singapur es el acercamiento a la naturaleza. En un lugar como en éste, donde por lo menos una tercera parte del territorio se le ha reclamado al mar –y en consecuencia es carente de vegetación- y donde la densidad de construcción es sumamente alta, resulta imprescindible contrarrestar los contornos rígidos y la frialdad estética de los numerosos rascacielos con elementos que nos acerquen más a la esencia humana.
Así lo han entendido las autoridades singapurenses y lo hicieron mucho antes de que surgiera toda esta toma de conciencia a nivel global sobre el deterioro al medio ambiente y la necesidad de generar entornos urbanos sostenibles. Desde 1963 inició el movimiento verde en Singapur y fue gracias a  Lee Kuan Yew, quien encabezó el gobierno por más de tres décadas, convencido de que una Ciudad Jardín bien mantenida y financiada no sólo beneficiaba a sus habitantes sino que era un factor clave para atraer la inversión. Desde entonces, Singapur ha dirigido su política urbana con esta visión de respeto hacia la naturaleza y de prevalencia del espacio público, lo que año con año atrae a numerosos turistas y es una importante fuente de generación de riqueza para el país.

Uno de los proyectos más galardonados en materia de arquitectura de paisaje en Singapur es el llamado Jardines de la Bahía (Gardens by the Bay) cuyo plan maestro fue diseñado por dos firmas británicas: Grant Associates y Porter Gustafson. El proyecto contempla tres secciones ubicadas en Marina Bay sobre una superficie de 101 hectáreas con la intención de formar parte de un nuevo centro urbano en esta zona.

Bahía Sur fue la primera sección en construirse y ocupa la mayor proporción del territorio destinado al proyecto. Se compone de varios elementos entre los que destacan los icónicos superárboles y los invernaderos climatizados, entre muchos otros.
Siendo 18 imponentes estructuras de 25 a 50m de altura, los superárboles cumplen varias funciones: son jardines verticales sobre los que crecen una variedad abundante de bromelias, enredaderas y helechos, captan la energía del sol y agua de lluvia, para operar su propio sistema de iluminación y abastecer a los cuerpos de agua del conjunto respectivamente y finalmente intervienen en la climatización de los invernaderos que se encuentran próximos a ellos como válvulas de escape de aire caliente.

La sostenibilidad fue el eje rector en el diseño de los invernaderos, no podría haber sido de otra forma si el objetivo era enaltecer la naturaleza y preservar la ecología con este proyecto. Así pues, se utilizó tecnología de punta planteando soluciones de consumo eficiente para logar una reducción del 30% en el gasto energético comparado con las tecnologías tradicionales. En los invernaderos se recrean diversos ambientes que van de un clima Mediterráneo y semi-árido en el Domo de las Flores a uno más húmedo y frio de la región tropical y montañosa en el Bosque de Nubes.

Bahía Este, otra de las secciones del conjunto, constituye una especie de parque urbano abierto a todo público donde se pueden hacer picnics, practicar deporte y en general fomentar cualquier actividad recreativa y de esparcimiento con el objetivo de integrar a la comunidad en medio de un ambiente sereno y relajado. Este espacio aún está en desarrollo y se prevén mayores inversiones en el futuro, lo mismo que para Bahía Central, cuyo plan de intervención se dejó en tercer lugar.
En Singapur se ha entendido que los niveles de habitabilidad urbana están íntimamente ligados a la calidad de sus espacios públicos. Si bien su territorio es escaso, éste lo destinan sin escatimar a proyectos que como Gardens by the Bay que dejan una impronta no sólo en el bienestar y calidad de vida de sus habitantes, sino también en el atractivo que ejercen en el visitante extranjero, lo que indudablemente atrae la inversión y genera una derrama económica muy importante. Proyectos como éste donde se combinan la tecnología de punta con la sostenibilidad nos demuestran que ambas no sólo pueden convivir en armonía, sino que son caras de una misma moneda.