Urban Landscape Constructions

REMATES VISUALES EN LA ARQUITECTURA DEL PAISAJE

Por: Consejo Editorial de ULC

Los remates visuales en el diseño de espacios abiertos, tal como sucede en la arquitectura misma o incluso con mayor intensidad que en ésta, juegan un papel fundamental, pues gracias a ellos el proyecto adquiere sentido de orden. En efecto, los remates visuales actúan como puntos focales hacia los que se dirige la perspectiva del espectador y otorgan cohesión al proyecto, sin ellos el proyecto sería una simple colección de elementos inconexos. En este sentido, la arquitectura de paisaje se debe leer como una novela, donde los remates visuales serían los elementos que nutren la historia y la justifican.
Existen muy diversas formas de generar puntos focales, una de ella es utilizando elementos vegetales, tales como arbustos, árboles o plantas que por sus características físicas atraen la vista del espectador y la concentran hacia ellos. Cuando elegimos un elemento vegetal como punto focal de nuestro proyecto es importante tomar en cuenta la velocidad de crecimiento del mismo, ya que algunas plantas, como las cactáceas, tienen un tiempo de crecimiento lento y si dependemos de ellas para lograr un remate visual atractivo en nuestra composición quizá debamos considerar plantarlas ya con cierto grado de madurez y volumen.

Las biznagas (Echinocactus) son plantas endémicas de las regiones semidesérticas y desérticas de la zona norte y centro de nuestro país.

Son plantas que se adaptan perfectamente a las condiciones climáticas de nuestro estado y pueden resultar elementos muy atractivos como remates visuales en composiciones de exteriores gracias a sus grandes y aromáticas flores, su textura y su forma redondeada, sin embargo se debe tomar en cuenta la velocidad de crecimiento de la planta, pues ésta es sumamente lenta.
Cuando se utiliza vegetación en la creación de remates visuales, un elemento que puede ser nuestro gran aliado es el color. Es muy importante elegir la paleta de color con base al efecto que deseamos producir, por ejemplo, si nuestra intención es provocar vitalidad y energía, usaremos una paleta de colores cálidos como naranja, rojo y amarillo. Si por el contrario nuestra intención fuera lograr un efecto tranquilizante entonces usaríamos una paleta hacia los colores lavanda, azul y verde. Sea cual fuere nuestra intención habrá de tomarse en cuenta que una multiplicidad de colores en un mismo punto focal pueden resultar demasiado contrastantes y sobrecargados al punto de generar una composición caótica más que armónica.

El uso de plantas como remates visuales puede ser hasta cierto punto impredecible, pues el producto final al cabo del tiempo no necesariamente va a tomar la forma, color y tamaño que nosotros habíamos imaginado. Sin embargo, ésta peculiaridad le confiere a la composición mayor riqueza y naturalidad pero por supuesto requiere de más habilidad y visión por parte del ejecutor.
Otros elementos que se pueden utilizar a manera de remates visuales son elementos inanimados tales como esculturas, cuerpos de agua, fuentes, mobiliario urbano y estructuras tales como puentes, escaleras y kioscos, por mencionar unos cuantos.

La utilización de cuerpos de agua y fuentes constituye un magnífico recurso para la creación de remates, no sólo porque visualmente pueden resultar muy atractivos, sino porque al incorporar el agua a la composición se logra un manejo sensorial que involucra la atención del observador a diferentes niveles, haciendo partícipes a casi todos nuestros sentidos.
Independientemente del tipo de remate seleccionado, la intención para su incorporación al proyecto sirve a dos propósitos fundamentales: acentuar algo que queremos destacar o bien actuar como un remanso visual, otorgando al espectador un elemento en el que pueda fijar su atención tras un paisaje monótono y repetitivo.

Dos recursos que parecieran ser muy obvios pero que a la vez resultan muy efectivos en la acentuación de remates visuales son la simetría y el balance. La simetría focaliza y dirige la mirada hacia el elemento central, mientras que el balance tiene el mismo propósito pero en términos del peso visual de los elementos que se colocan a la derecha y a la izquierda del elemento focal.

El jardín japonés es un buen ejemplo de arquitectura del paisaje donde se generan remates visuales de manera de manera balanceada sin caer en la rigidez de la simetría, incorporando siempre a la vegetación los elementos inertes tales como el agua, la roca, los puentes, las linternas y los pabellones. El uso de asimetrías balanceadas nos da la oportunidad de generar espacios armoniosos que no requieren un mantenimiento exhaustivo ni un control muy estricto del crecimiento de la vegetación, pues ésta crece de manera más libre sin alterar el orden ni la estructura de la composición, le da mayor vitalidad y favorece el factor sorpresa.

Ejemplo de un jardín japonés en el que se utilizó un puente de madera sobre un lago, balanceado por un arce rojo como acento del proyecto.
El elemento focal está inmerso en un ambiente completamente verde, enriquecido éste último por las diversas texturas de la paleta vegetal.
La escala del remate visual también resulta un elemento importante a tomar en cuenta. Sus dimensiones deben ir en relación con el espacio dentro del que se encuentran, pues si es muy pequeño puede pasar desapercibido o si es muy grande puede tener incluso repercusiones negativas para el equilibrio de la composición.

Por naturaleza, la mente humana busca elementos dominantes y subordinados en el paisaje, la carencia de elementos dominantes hace que nos repleguemos y perdamos la atención. Por el contrario la saturación de elementos dominantes provoca caos y ansiedad. Los remates visuales se generan a través de la focalización de la atención y para lograrlo es necesario primero saber discriminar.