Urban Landscape Constructions

RECICLANDO USOS : Los vertederos de basura

Por: Consejo Editorial de ULC

Sin duda alguna el problema más delicado en cuestión de manejo de residuos gira en torno de su disposición final. El Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Nacionales 2015 arrojó que en nuestro país se generan 103 mil 126 toneladas de residuos sólidos urbanos diariamente, los cuales ocupan el volumen equivalente a 573 casas de interés social de 60 m² de superficie. Con estas cifras no podemos sino darnos una idea de la magnitud del reto que supone darle a estos desechos un destino final, pues no sólo se requiere de un espacio generoso que los contenga sino que éste debe cumplir con requisitos topográficos, geológicos, hidrológicos, geofísicos muy específicos que garanticen su correcto funcionamiento de forma que no representen un peligro para la salud pública ni el medio ambiente.

En México contamos con tres tipos de tiraderos de basura. Los vertederos a cielo abierto- por mucho los más dañinos debido a la falta de controles ambientales y administrativos requeridos para su funcionamiento- , los vertederos municipales, que si bien están reglamentados, en muchas ocasiones carecen de un adecuado manejo de lixiviados y gases tóxicos que se liberan a la atmósfera y finalmente los llamados rellenos sanitarios, obras de infraestructura de gran envergadura que suponen una inversión considerable pues requieren la captación, canalización y tratamiento adecuado del biogás que se genera durante la descomposición de los desechos así como su aprovechamiento, además de que brindan la posibilidad de reutilizar ese espacio una vez que el vertedero llega a su punto de saturación.

Existen numerosos ejemplos alrededor del mundo donde antiguos basureros se han transformado en espacios significativos y de gran relevancia, no sin un dejo de polémica alrededor de varios de ellos. Tal es el caso del emblemático “Parque Europa” en Torrejón de Ardoz al sur de Madrid, construido sobre un antiguo vertedero de escombros y otros espacios marginales, que se ha convertido en uno de los mayores pulmones verdes de la región y aspira a ser el parque público más visitado de España.
El Parque Europa cuenta con réplicas a escala de 18 monumentos icónicos tales como la Puerta de Brandemburgo, la Torre Eiffel y la Fuente de Trevi entre otros; posee múltiples áreas de juegos infantiles y actividades multiaventura, zona de tiro con arco, pista de hielo sintético, paseo en poni, trampolines, embarcadero y una amplia gama de restaurantes. También ofrece actividades como conciertos, representaciones al aire libre y cuenta con una de las tres fuentes cibernéticas que existen en el mundo, con un espectáculo de luz, sonido, fuegos artificiales y proyecciones láser en 3D.
Otro caso interesante es el de un asentamiento llamado Gulbergen en la localidad de Mierlo, en los Paises Bajos. Se trata de un relleno sanitario que funcionó durante casi 50 años, dejando como resultado un montículo de 40 metros de altura sobre el que se desarrolló un campo de Golf de 36 hoyos, un teleférico, senderos peatonales y rutas ciclistas, así como una zona deportiva al aire libre con escalada y pistas para deportes de invierno, además de un zoológico, centro de congresos, museo y demás servicios de apoyo en terrenos adyacentes.

¿Cuál es la importancia de hacer este esfuerzo? Los rellenos sanitarios son un peligro en potencia si se abandonan y no se monitorean. Tal es el caso de lo que está sucediendo por ejemplo con el antiguo “tiradero de Santa Fé”, el cual actualmente recibe el nombre de “Alameda Poniente” y forma parte de uno de los centros de mayor actividad económica y comercial en el país conocido por muchos como “la pequeña Manhattan de la Ciudad de México”. El riesgo de explosión en este sitio es latente -lo que se sabe ya desde hace varios años- ya que la infraestructura de venteo de biogás se encuentra abandonada y sin mantenimiento, a diferencia de lo que sucede en Gulbergen donde éste se purifica para poder ser inyectado a la red de gas natural para uso doméstico.

Aunque múltiples ejemplos en todo el mundo nos demuestren que es posible otorgar una segunda vida a los rellenos sanitarios (esperando ver en México acciones como esas), y que además es posible hacerlo de manera significativa, es evidente que solo es parte de la solución; ello en sí mismo está muy lejos de constituir un manejo sostenible de los residuos sólidos. La única práctica que podría tener una repercusión relevante en la reducción de los desechos generados por el ciudadano común y en consecuencia el número y dimensiones de los vertederos, es la cultura de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar y ésta es una labor que nos involucra a todos.