Urban Landscape Constructions

PRINCIPIOS DE DISEÑO URBANO: MOVILIDAD INTEGRAL parte II

Por: Consejo Editorial de ULC

Corporaciones y analistas dedicados a estudiar la movilidad urbana coinciden en que uno de los factores fundamentales para resolver la problemática de movilidad que supone el crecimiento a ritmos trepidantes con el que las sociedades se están urbanizando a nivel global, no sólo radica en potenciar al transporte público en términos de su eficiencia, seguridad y calidad, sino en hacer a éste parte de un sistema de transporte integrado y perfectamente articulado que trabaje en combinación con otros medios de transporte donde las transiciones se den de manera fluida y no supongan una barrera para el desplazamiento del usuario.

Esto implica que el transporte debe ser multimodal, es decir, combinar diversos medios de transporte en un solo trayecto que en conjunto garanticen un traslado más eficiente para el usuario a un precio más competitivo en comparación con el uso del automóvil particular. Y no sólo eso, también debiera ser compartido, en el sentido de que exista la posibilidad de organizar a la sociedad de manera que se reduzcan el número de traslados individuales frente a los traslados colectivos, a la manera que lo hace no sólo el transporte público sino plataformas tecnológicas como blabacar.mx, amovens.com por mencionar un par de ellos.

Veamos un ejemplo. Para llegar a mi trabajo tengo dos opciones, utilizar mi automóvil o utilizar el transporte multimodal. Con mi automóvil, suponiendo que es hora pico, me toma 45 min a 1 hr llegar a mi destino y a esto le agrego el gasto en combustible y estrés. Mi otra opción, en cambio, es trasladarme en bicicleta a lo largo de una ciclopista bien diseñada que sin poner en riesgo mi vida me conduce hacia la parada de autobús, la cual cuenta un lugar seguro para estacionar mi vehículo temporalmente. Hasta ese momento ya hice ejercicio y con ello mejora mi salud a la vez que no contamino.

Ahora supongamos que el autobús cuenta con un carril exclusivo durante las horas pico que todos respetan y que me garantiza un trayecto cómodo, rápido y a precio justo para llegar a mi parada final, desde donde es posible realizar el último tramo de mi recorrido por un andador peatonal bien iluminado, agradable a los sentidos, con mucha vitalidad y por lo tanto seguro y confortable, lo que es nuevamente benéfico para mi salud. Si esta segunda opción resultara en un tiempo equivalente al trayecto con automóvil propio y por un costo similar si no menor ¿por cuál opción me inclinaría?

Este ejemplo comparado con nuestra realidad cotidiana pareciera sacado de un cuento de hadas, pero tan es posible que existen ciudades como Amsterdam, donde el 60% de los traslados se realizan en bicicleta o Hong Kong donde el 90% de las personas viajan en transporte público en recorridos de hasta 8 km en 30 min promedio, siendo ambas fuente de inspiración de lo que se puede lograr con un cambio de mentalidad que sea innovador y respetuoso con el ser humano y el medio ambiente.

Evidentemente esto no sucede de la noche a la mañana, tiene que haber toda una labor de sensibilización a todos los niveles, un presupuesto que soporte toda la infraestructura necesaria y la implementación de mecanismos que restrinjan el uso del automóvil, limiten la incorporación de nuevos autos al parque vehicular, establezcan días libres de auto y prohíban el uso de automóvil personal durante las horas pico para incentivar esta transformación.

En términos de planeación urbana vemos como existe una correlación vinculante entre forma urbana y movilidad eficiente. El crecimiento incontrolado de la periferia da lugar a formas urbanas que no soportan el aprovisionamiento de alternativas de movilidad sustentables pues provocan dependencia del automóvil particular y reducen la posibilidad de acceso a estas zonas, lo que redunda en ciudades socialmente menos integradas pues una ciudad menos accesible también es una ciudad menos equitativa e incluyente.

La movilidad urbana constituye todo un reto para cualquier gobierno, involucra un sinfín de actores, intereses, dependencias y criterios que en consecuencia demandan una visión amplia por parte de todos para poder ser innovadores y romper con los paradigmas más enraizados. Lo que no se debe perder de vista es que la movilidad es un derecho de todos los habitantes para poder tener acceso a todas las oportunidades desarrollo y crecimiento y en este sentido velar por el interés del ser humano es, como hacedores de ciudad, nuestra obligación fundamental.