Urban Landscape Constructions

PRINCIPIOS DE DISEÑO URBANO: MOVILIDAD INTEGRAL parte I

Por: Consejo Editorial de ULC

Una de las grandes preocupaciones de las organizaciones dedicadas a estudiar el crecimiento urbano galopante que hemos vivido por poco más de 50 años es precisamente el de la movilidad. Efectivamente la accesibilidad, la conectividad y el transporte, que en conjunto integran la movilidad urbana, son aspectos que resulta indispensable atender para garantizar la operatividad y sustentabilidad de una ciudad, así como para proveer el acceso a las oportunidades de crecimiento y desarrollo de sus habitantes.

La problemática de la movilidad tiene su origen en el fenómeno de la suburbanización que surgió gracias al periodo de bonanza económica durante el periodo de la posguerra conocido como La Edad de Oro del Capitalismo, que sumado al fordismo previo gracias al cual numerosas familias pudieron adquirir vehículos a bajo costo debido a la producción en serie, hizo que las ciudades comenzaran a extenderse más allá de sus límites generando “satélites”, que atraían a familias jóvenes con la promesa de una mejor calidad de vida a precios más accesibles.

En aquél momento esta situación se vislumbraba como un avance en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, pero sólo hasta años recientes nos hemos damos cuenta de impacto negativo que ha tenido, pues no sólo significó robarle a la ciudad nuclear su vitalidad y con ello su seguridad, como lo hemos descrito en colaboraciones previas, sino que también generó un problema en términos de la movilidad urbana, puesto que no sólo se ha hecho necesaria una mayor inversión en infraestructura para conectar a estos satélites y proporcionarles los servicios requeridos, sino que, al convertirse el auto en actor principal, el parque vehicular ha aumentado exponencialmente y con ello los gases de efecto invernadero, la contaminación ambiental, la obesidad, los accidentes de tránsito, los congestionamientos y el ruido, por mencionar los más importantes.

Afortunadamente esta tendencia va dejado gradualmente su protagonismo dando paso a cada vez un mayor número de personas y especialistas comprometidos con el futuro. El término movilidad integral fluye en este sentido, se trata de incorporar a la planeación de las ciudades con diversas alternativas de transporte que, a la vez que proporcionen la conectividad necesaria entre los diversos sectores de la ciudad, cumplan al mismo tiempo con el propósito de hacerlo de una manera más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, menos invasiva y más en contacto con el bienestar del ser humano.

De todo esto se explica que en la actualidad la tendencia a nivel mundial sea el otorgar al transporte público motorizado y los medios no motorizados de transporte la importancia que en antaño poseía el automóvil. En México, podemos decir que esto aún es una realidad teórica, puesto que hasta hace muy poco se ha visto reflejada esta preocupación en la agenda gubernamental y, en contados casos, se ha concretado en una realidad tangible. En principio, habría que cambiar el esquema de ciudad extendida heredado por la época dorada de la que hacíamos mención anteriormente, para retornar al antiguo esquema de ciudades más compactas y con usos de suelo mixto que favorezcan patrones de movilidad más sustentable como el uso extensivo de la bicicleta y el traslado a pie.

De la misma manera que es necesario hacer ciudades más compactas, es también indispensable dotar al transporte público de mejoras que inviten al usuario a hacer uso de él, ofreciendo ventajas competitivas frente al uso del automóvil particular. De ahí que no sólo sea necesario crear rutas más directas y mejores flujos, es decir, hacerlo más eficiente, sino que también ofrezca mayor seguridad, confiabilidad y calidad en el servicio.

Pero existe una condicionante que a juicio de numerosos expertos en el tema es la clave para enfrentar la crisis de movilidad en las ciudades, y ésta es la promoción de un enfoque de transporte compartido y multimodal, el cual será motivo de nuestra próxima colaboración.