Urban Landscape Constructions

PRINCIPIOS DE DISEÑO URBANO: DIAGNÓSTICO SOCIOCULTURAL

Por: Consejo Editorial de ULC

El diseño urbano es una totalidad compleja. Es el arte de moldear la ciudad, de organizar la estructura física de una comunidad mediante sus componentes básicos: sendas, bordes, barrios, nodos e hitos[i], pero más allá de esto, en su conformación involucra a múltiples disciplinas que tienen por objetivo, o que cuando menos así debía de ser, dar forma concreta y tangible a las necesidades de interacción entre el individuo y el medio en el que habita.

Las formas de interacción del ser humano con su entorno y las necesidades que de ella emanan no son estáticas, varían a través del tiempo. Vemos por ejemplo cómo con la Revolución Industrial, la evolución de los medios de transporte se detonó y con ello se modificó la morfología de las ciudades. A finales del siglo XIX y durante todo el XX las estrategias implementadas por los actores encargados de hacer ciudad se basaban en reconstruir y adaptar a grado tal que incluso se antepuso la necesidad del automóvil a las necesidades de los individuos.

Esto viene a colación porque pareciera que hasta hace muy poco, el urbanismo continuaba por estos mismos derroteros, olvidando que la ciudad se construye por y para las personas y que si no se privilegia este aspecto con toda la complejidad que esto conlleva, el fracaso del proyecto es casi una garantía.

Un proyecto sólido parte de un análisis exhaustivo de su contexto, no sólo el físico, que evidentemente es importantísimo, sino sobre todo del social. De ahí que corrientes como la del Neourbanismo aboguen por la rehumanización del espacio urbano y porque éste sea concebido de manera socialmente más integrada donde el ser humano sea el actor principal, de la misma forma que se solía hacer hasta antes del modelo de ciudad moderna de Le Corbusier y Gropius.

¿Cuáles son entonces los aspectos que bajo esta perspectiva se deben tomar en cuenta para enfrentar el reto urbano? Son todos aquellos elementos que definen culturalmente a una comunidad, entendido como el “sistema ordenado de significado y símbolos en cuyos términos los individuos definen su mundo, expresan sus sentimientos y emiten sus juicios.”[ii]

En este sentido es necesario tomar en cuenta aspectos tales como raza, género, edad poblacional, grupo socioeconómico, nivel educativo, ocupación y otros factores que nos proporciona la estadística, pero también aspectos menos tangibles pero sin duda igual de importantes, tales como los hábitos de la población, sus usos y costumbres, sus tradiciones y sus credos… en suma, las manifestaciones de su cultura.

Verter todo este conocimiento en un proyecto que explote las potencialidades de su entorno y que a la vez posibilite la convivencia en la diversidad proporciona el fundamento adecuado para construir redes sociales sólidas y bien articuladas, es capaz incluso de modificar las dinámicas de vida a su alrededor y a su vez verse modificado por el uso que la comunidad decida otorgarle; recordemos que el proyecto es sólo el detonador, el diagnóstico final lo hace el usuario, siendo ellos quienes tienen la última palabra al decidir si lo hacen propio o lo envían al rincón del desuso, lo mismo que sucede con la caminadora que termina como perchero.

Para lograr una identificación significativa con el entorno, el diseño urbano debe procurar elementos que le den identidad y carácter, elementos que expresen su historia, su origen, sus costumbres, su estilo de vida, su herencia y, por supuesto, su realidad, sólo así tendremos la certeza de haber dado el primer paso en el desarrollo de un proyecto exitoso.

[i] Lynch, Kevin (2001 [1984]) La imagen de la ciudad. Barcelona: Gustavo Gili.

[ii] Geertz, Clifford (1973) The Interpretation of Cultures: Selected Essays. New York: Basic Books.