Urban Landscape Constructions

OJOS EN LA CIUDAD

Por: Consejo editorial ULC

En el año 2017 se publicó el Índice de Ciudades Seguras (Safe Cities Index 2017: Security in a Rapidly Urbanising World) por parte de la Unidad de Inteligencia del periódico inglés The Economist, en el que se dieron a conocer las 10 ciudades más seguras del mundo en función de cuatro categorías: seguridad digital, seguridad sanitaria, seguridad de la infraestructura y seguridad personal, siendo Tokio (Japón), Singapur, Osaka (Japón), y Toronto (Canadá), quienes encabezan la lista. La presencia de parques, jardines y áreas naturales en las zonas urbanas, así como la buena movilidad, los contrastes entre modernidad y tradicionalismo, o la intensa vida nocturna y cultural, fueron elementos que la mayoría de las ciudades compartieron.

Pero ¿qué hace a una ciudad segura o insegura? ¿Qué eleva o disminuye los índices de seguridad o inseguridad en una ciudad?

Son muchos los factores que intervienen para dar respuesta a estas preguntas, pero lo más importante es que, en términos de planeación urbana, las ciudades brinden una alta calidad de vida, no sólo por su infraestructura sino por la habitabilidad de las mismas, haciéndolas ciudades sostenibles en todo el sentido de la palabra.

Uno de los factores importantes a considerar para lograr la sostenibilidad en las ciudades son las actividades ininterrumpidas, en las que día y noche pueda registrarse movimiento y vida en el espacio urbano. Los programas 24/7 son una de las estrategias interesantes para revitalizar el espacio urbano y hacer de la noche y la vida nocturna, no sólo un aspecto en el que se pueda fortalecer el aspecto económico a través de actividades de ocio y esparcimiento, sino donde la sensación de seguridad a través de la actividad continua y la ocupación de los espacios crezca y permita renovar el arraigo a la ciudad, considerando los diferentes usos por

parte de todos los habitantes.
Poner ojos en la ciudad significa reconsiderar el tipo de estilo de vida tradicional donde los horarios de actividades suelen estar divididos por barreras de tiempo fragmentados entre: 1) el día y sus altos índices de actividad, y 2) la noche con bajos índices de movimiento.

La idea es transitar hacia un paradigma donde las propuestas culturales, sociales y económicas estén disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los beneficios de esto se registran con la obtención de mayores ingresos económicos, incremento en las fuentes de empleo, la revitalización de las zonas urbanas, nueva percepción de seguridad, el crecimiento turístico, el aumento del sentido de pertenencia y la reducción de índices de criminalidad. Pero no sólo esto, es también muy importante considerar que, la planeación urbana nocturna, en el mejor de los casos, debería incluir en su análisis aspectos fundamentales de infraestructura como el alumbrado público y cuestiones de género que quizás son comúnmente olvidados. Las personas, en su diferencia corporal, edad y género, entro otras variables sociales, se mueven en la ciudad por diferentes razones y su derecho a la ciudad nocturna quizás no siempre es el mismo por el tipo de actividades que se priorizan al momento de llevar a cabo la planeación urbana y su dinamización. La ciudad nocturna no se percibe ni se vive de igual manera para aquellos que salen a divertirse a sitios conocidos, concurridos y posiblemente mediados por bebidas alcohólicas, que para aquellos que se mueven de un punto a otro de la ciudad por razones de trabajo cotidiano durante la noche, siendo hombres o mujeres de diversas edades, clases sociales y grupos étnicos.

Considerar estos aspectos críticos al momento de planear o intervenir una ciudad, constituyen una herramienta para otorgar derecho a la ciudad nocturna a las mujeres y hombres que quedaron excluidos de la consideración de sus actividades y modos de ocupación de la ciudad debido a sus modos no convencionales de hacerlo, dentro del modelo fragmentario de tiempo. En este sentido se abre la posibilidad de reflexionar sobre las necesidades de cada sector de la población en la planificación y revitalización de los espacios durante la noche, y por consiguiente al camino que conduce a la construcción de ciudades más seguras e inclusivas.