Urban Landscape Constructions

LA CIUDAD SEGURA: EL ORIGEN DEL CONCEPTO

Por: Consejo Editorial de ULC

¿Qué es lo que hace a una ciudad desde la perspectiva de sus habitantes un entorno más o menos seguro? La Dirección General de Justicia, Libertad y Seguridad de la Comisión Europea identifica cinco factores:

  1. El riesgo real de ser objeto de un acto violento o de intimidación, como un robo, un secuestro, etc.
  2. El conjunto de actos que sin ser delitos alteran el orden civil, como por ejemplo la mendicidad agresiva, el orinar en público, etc.
  3. La falta de mantenimiento de los espacios públicos.
  4. La apariencia de peligrosidad de un sitio, normalmente vinculada a la falta de iluminación, a la pobreza y suciedad circundante, a rutas carentes de tránsito de personas y vehículos, etc.
  5. El miedo imperante en todos los ámbitos, no necesariamente vinculados al entorno inmediato.

De todos ellos, el último sale de nuestro control. El miedo no lo podemos frenar fácilmente, va más allá de nuestras fronteras y al ser subjetivo no hay mucho que podamos hacer para mitigarlo. Sin embargo es posible, y no sólo eso sino es necesario, atacar con intensidad los primeros cuatro factores y por lo menos en dos de ellos la planeación y el diseño urbano tienen un papel importante que desempeñar.

En nuestra colaboración anterior hablamos sobre Jane Jacobs, quien fuera precursora de la relación entre ambiente urbano y seguridad. Jacobs, además de introducir el concepto de los “ojos en la calle”, del que ya dimos cuenta brevemente, también habló sobre la importancia de la identidad territorial, que es la capacidad del ser humano de apropiarse de un espacio, de hacerlo suyo. La seguridad urbana depende en gran medida de ello, ya que una persona defiende, respeta y protege el espacio que le pertenece.

Este concepto fue compartido por Oscar Newman, arquitecto urbanista, quien en 1972 escribió “Espacio Defendible”, en donde establece las premisas que habrán de conseguir el objetivo de lograr emplazamientos más seguros. En principio habla sobre la territorialidad. De la misma manera que sucede con los animales, el ser humano acota los límites espaciales que considera propios y de manera instintiva protege ese espacio frente a quien o quienes pretendan vulnerarlo. Establece la premisa de que a través del diseño urbano se pueden implementar mecanismos mediante los cuales los habitantes de un lugar vigilen de manera natural y continua las áreas públicas, las cuales también deberán disuadir mediante su diseño actos vandálicos proporcionando un ambiente que se perciba como seguro y protegido.

Otro elemento que es común a las consideraciones tanto de Jacobs como de Newman, es la correlación entre seguridad y la diversidad de actividades con las que cuenta un emplazamiento. A mayor cantidad y mezcla de usos de suelo, mayor es el espectro de horarios en los que una colonia o barrio genera movimiento, movimiento que incrementa la percepción de seguridad de los habitantes de un lugar. Esto lo podemos expresar de la siguiente manera: un lugar desierto es un lugar inseguro, la presencia de gente y autos incrementa la confianza de los usuarios y a la vez desalienta la comisión de delitos al aumentar el número de testigos en caso de cometerse.

Todos estos conceptos sentaron las bases de lo que se conformó en los años 80´s como un acercamiento multidisciplinario a la forma de hacer ciudad conocido como Prevención del Delito a través del Diseño Ambiental, (CPTED, por sus siglas en inglés). Éste fue puesto en práctica, analizado y perfeccionado en el Norte de América dando origen, a finales de esa misma década, a un enfoque novedoso denominado “Ciudad Segura”.