Urban Landscape Constructions

LA CIUDAD SEGURA Y EL QUEHACER URBANO

Por: Consejo Editorial de ULC

Con los crecientes problemas de inseguridad y violencia que vive nuestro país y en general un buen número de países en el mundo, el llamado por generar poblaciones más seguras se hace cada vez más intenso. Vemos como los pobladores de muchas ciudades consideradas no seguras toman la decisión de abandonarlas y empezar una nueva vida en otro sitio, con toda la complejidad que el desarraigarse de un sitio conlleva. No estamos hablando de gente joven en busca de nuevas oportunidades o aventura, estamos hablando de personas que tienen su vida hecha en un sitio y que han sido objeto de algún tipo de extorsión o personas que tienen la necesidad de proporcionar a sus seres queridos de la paz y la tranquilidad que ofrece una ciudad sin amenazas a la integridad.

Seguridad y calidad de vida son un binomio inseparable. Una ciudad que ofrece una buena calidad de vida a sus habitantes es una ciudad en la que la sensación de seguridad prevalece y esto se genera a través de tres factores muy importantes: la implementación de políticas de seguridad relacionadas con el orden público, las políticas sociales encaminadas a generar condiciones de igualdad y equidad y, finalmente, las políticas de prevención ambiental orientadas a fomentar la percepción de seguridad a través del diseño y la planeación urbana.

Sin dejar de lado los primeros dos factores, es precisamente con este último enfoque con el que abordaremos el concepto de ciudad segura, no por ser éste el más importante sino por ser el que sirve como elemento de cohesión y proporciona el material sobre el que se habrán de generar los espacios de convivencia, de implementación y materialización de las políticas de prevención.

El crimen y la sensación de amenaza, sea real o no, afectan la forma en que la población se relaciona con su entorno. Hemos hablado con anterioridad del abandono de las ciudades en un caso más extremo, pero ejemplos de ello los vemos a diario, cuando los padres y madres de familia prohíben salir a sus hijo(a)s a jugar en las calles, parques o plazas por miedo a los secuestros, cuando evitamos salir a deshoras o caminar por lugares obscuros y poco transitados por el riesgo de ser asaltados, cuando rodeamos ciertos puntos de la ciudad por temor a ser víctimas de la intimidación, la agresión y otros actos violentos y como éstas un largo etcétera de actitudes que modifican la forma en que los habitantes viven su entorno, volcando sus vidas hacia el interior de sus hogares, cuando en realidad y con base en lo que estableció Jane Jacobs en su libro publicado en 1961 “Muerte y Vida de las Grandes Ciudades”, la solución es exactamente lo opuesto.

Jacobs, escritora norteamericana, activista y revolucionaria del urbanismo, introdujo la idea de que una correcta intervención urbanística es indispensable para la generación de ciudades más seguras. Una de sus premisas fundamentales fue el concepto de los “ojos en la calle”, que tiene que ver con la importancia de generar en la ciudad actividad ininterrumpida, trasiego noche y día, convivencia social en el espacio público, diseñando edificios que en lugar de encerrarse en sí mismos volteen hacia la calle, pues no hay criminal que se sienta seguro si se siente observado.

El ambiente urbano se puede diseñar y modificar para reducir la sensación de vulnerabilidad. A través de una planeación urbana incluyente y un diseño urbano efectivo como resultado de un trabajo multidisciplinario se puede contribuir a generar ciudades vitales, sostenibles y seguras.

En nuestras colaboraciones subsecuentes abundaremos sobre el origen del concepto de Ciudad Segura y las estrategias desde el punto de vista del diseño y la planeación urbana que diversos expertos en la materia han propuesto para lograr este objetivo.