Urban Landscape Constructions

La Ciudad Modelo ¿Utopía o realidad?

Por: Consejo Editorial de ULC

La arrolladora velocidad con la que se está urbanizando la población mundial con la consiguiente necesidad de impulsar el desarrollo particularmente en países con economías emergentes, ha activado la generación de ideas que para muchos se encuentran al límite entre utopía y realidad, pues implican muchas veces romper con los paradigmas convencionales que no siempre son recibidos con buenos ojos.
Uno de estos planteamientos lo constituyen las Ciudades Modelo o “Charter Cities” como las ha bautizado su progenitor, el Economista en Jefe y Vicepresidente Senior del Banco Mundial, Paul Romer, quien plantea que lejos de tratar de combatir el rezago y la pobreza de los países en desarrollo a través de préstamos internacionales, la alternativa más eficaz a largo plazo es la detonación de fuentes de generación de riqueza local mediante de la creación de nuevas ciudades con reglas especiales de operación, del tipo de las zonas francas pero algo más ambiciosas, partiendo de la premisa de que en muchos de los casos son tanto instituciones débiles como leyes exageradamente restrictivas o anquilosadas las que constituyen un freno para el progreso y desincentivan la inversión.

Se requieren tres elementos para concretar esta iniciativa: un terreno inhabitado con vocación apta para levantar una ciudad desde sus cimientos; un estatuto donde se plasmen las reglas que atraigan a los inversionistas potenciales, pues son los que habrán de construir toda la infraestructura requerida para que esta ciudad opere lo que a su vez generará los empleos necesarios para darle a la población la opción de un ingreso digno dentro de su propio país, manteniendo así la unidad familiar; y finalmente, la creación de oportunidades para los líderes en el gobierno de establecer asociaciones con gobiernos extranjeros del primer mundo que potencien el poder de atracción de esta nueva ciudad al darle certidumbre y respaldo, lo que quizá constituye el punto más ríspido de esta iniciativa, pues para muchos suena en gran medida a un colonialismo disimulado, máxime que el ejemplo que utiliza Romer con más frecuencia es el desarrollo de Hong Kong frente al resto de China.
Este tipo de acuerdos no son nuevos, ya mencionamos el de Gran Bretaña y China, pero también está el caso de E.U. y Cuba en la Bahía de Guantánamo, sin embargo siempre han despertado los sentimientos más encontrados. Uno de los primeros países interesados en esta propuesta fue Madagascar durante el gobierno de Marc Ravalomanana, el cual no llegó a concretarse debido a una revuelta que culminó en golpe de estado a partir de que se acordó con la empresa Daewoo el arrendamiento de una gran extensión de terrenos agrícolas para plantación de cultivos para consumo de Corea del Sur. Este hecho no tuvo nada qué ver con el proyecto de las ciudades modelo pero nos habla de lo delicado que es el tema de la cesión de una porción del territorio nacional a gobiernos extranjeros.

Honduras es el único país que hasta ahora ha dado pasos hacia la instauración de este modelo de ciudad, donde ya desde hace aproximadamente siete años se ha venido trabajando en la creación de diversas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), nombre con el que han bautizado a estos enclaves. El proceso sin embargo, no ha sido manejado con la transparencia y claridad que hubiera sido deseable, por lo que el propio promotor de la idea, Romer, ya se ha desligado totalmente del proyecto.

Si bien la intención del planteamiento de Romer tiene la finalidad de impulsar el desarrollo en una nación emergente y que éste redunde en un beneficio para los segmentos de la población más desfavorecida, lo cierto es que existen muchos riesgos asociados; el primero de ellos, la corrupción, el cáncer de todo gobierno, donde el conflicto de intereses siempre va a dejar ese resquicio de duda sobre si este tipo de iniciativas están realmente diseñadas para beneficio del país y su sociedad o sólo es una forma más de enriquecer los bolsillos de los que siempre se han encontrado en la cúpula del poder. También está el tema de la soberanía nacional, el impacto en la ecología y el medio ambiente, el desplazamiento poblacional que pudiera derivar en estallidos de violencia por temas relacionados con la posesión de la tierra, etc. y lo cierto es que ningún inversionista querría arriesgar su capital en un país con inestabilidad social y política.
¿Utopía o realidad? Probablemente tengamos que esperar a ver el resultado en Honduras, mientras tanto sería bueno que no subestimáramos el potencial de una nueva idea.

“Cada generación ha subestimado el potencial para explorar nuevas ideas… Las posibilidades no se suman, se multiplican.”
Paul Romer