Urban Landscape Constructions

INTEGRACIÓN Y APROVECHAMIENTO DEL ENTORNO EN EL PAISAJISMO

Por: Consejo Editorial de ULC

Frederick Law Olmsted, quien es considerado padre de la Arquitectura del Paisaje, decía lo siguiente: “El diseño debe conservar las características naturales del sitio en la mayor medida posible y favorecer la continuidad de la salud ecológica de la zona”.

Estas palabras fueron escritas en algún momento durante la segunda mitad del siglo XIX y en la actualidad no podrían ser más vigentes ni tanto o más importantes. Buena parte del éxito de un proyecto de arquitectura del paisaje está en la integración y aprovechamiento del entorno, desde un punto de vista tanto físico como cultural.

Lo anterior nos podría parecer muy trillado a los que nos dedicamos al campo del diseño y la construcción, sin embargo, lo que en la vida práctica se hace no siempre sigue estos lineamientos, es más fácil arrasar con todo lo existente y partir de cero bajo las tendencias de moda que tratar de adaptarnos a las condiciones del contexto pues esto último supone un mayor reto y, por supuesto, mayor habilidad y compromiso.

Citando a Juan Carlos Rico cuando habla respecto a si se debe potenciar la nueva forma o respetar lo existente, dice:
”Cualquier paisaje puede salir beneficiado con la incorporación de propuestas, obras o trabajos…el verdadero problema es elegir y crear aquello que va a potenciar realmente el entorno.”
Es importante analizar el emplazamiento a profundidad antes de intervenirlo con el objeto de identificar aquellos elementos que forman parte medular del mismo, ya sea por su carga cultural o histórica que le confiere elementos de identificación o por su riqueza natural en forma de cuerpos de agua, elementos arbóreos destacables, hábitats de especies protegidas de fauna o flora, topografía, la existencia de miradores naturales, etc. todo lo cual es susceptible de incorporarse al proyecto para potenciarlo hasta el grado de convertirse incluso en el eje conceptual del mismo.
Dentro de los 10 proyectos de paisaje que la Landscape Architectural Network en su revista digital reconoce como los mejores del 2015 está el Parque Quzhou Luming en China. Uno de sus principios rectores fue el realizar una mínima intervención al paisaje existente, en parte por restricciones presupuestarias pero en gran medida por la riqueza de los elementos naturales que lo conformaban.

El lugar contaba con colinas de arenisca roja, las que junto con su flora nativa, se convirtieron en el objeto expositivo.

La intervención en el entorno existente fue mínima creando puentes elevados desde los que se puede apreciar el parque desde diversos puntos de vista.

Dado que el emplazamiento contaba con un suelo rico en nutrientes, éste se aprovechó para sembrar cultivos de girasol, canola y crisantemo, generando así un ambiente productivo, autosustentable y con un aspecto dinámico pues se transforma conforme al cambio de estaciones. Tal ha sido su aceptación, que a un año de su culminación se ha convertido en ícono de la ciudad de Quzhou.
Este ejemplo nos habla de que la clave no es combatir el emplazamiento sino hacerlo nuestro aliado, por eso acciones tan extremas como arrasar con un manglar, rasurar una ladera, entubar cuerpos de agua nos sorprenden y nos indignan, de ahí la importancia de analizar cuáles son los elementos que el contexto nos proporciona que pueden ser utilizados a nuestro favor generando así planteamientos más integrados y más respetuosos con el entorno existente.

“Nuestro poder sobre el entorno no está en cambiarlo, sino por el contrario está en entenderlo, leerlo, interpretarlo para poder comprender que el paisaje invariablemente se interviene pero que no siempre ésta es evidente o tiene una forma sino que con una contemplación y admiración de lo ya existente, una estrategia planificada y colectiva, hace que su evolución – en interrelación con lo humano – manifieste esa cultura de cada lugar, que convine con lo natural y se representa con lo estructural.”

Florencia Burgos GH