Urban Landscape Constructions

HUERTOS URBANOS: HACIA UNA ECONOMÍA VERDE

Por: Consejo Editorial ULC

Frente a los modelos de la economía dominante contemporánea que fomenta el consumismo extremo, el individualismo, la competencia, el uso desmedido de recursos y el riesgo de desencadenar desastres ambientales y problemas de salud, existen modelos alternativos que mejoran el estado de bienestar no sólo de hombres y mujeres en el planeta sino de otras especies y sus hábitats, demás de promover la equidad social y la sustentabilidad.

Sabemos que en la actualidad vivimos en un mundo altamente capitalizado y con afrentas fuertes en torno a la urbanización, la precariedad de recursos, la volatilidad del mercado y los cambios climáticos que generan estilos de vida con efectos en la salud, en la relación con el medio, sus recursos-especies y con otras personas. Frente a esto ¿qué alternativas prácticas tenemos para encarar dichos retos?

En 2008, la Agencia para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas lanzó una iniciativa de economía verde que motiva y soporta a los creadores de políticas públicas en la inversión de recursos para el mejoramiento del ambiente, basado en la cooperación entre países y en la investigación global respecto al tema. La urbanización y los estilos de vida cotidianos son unos de los tópicos de interés en donde conceptos como la colaboración, circularidad, solidaridad, resiliencia, interdependencia y el compartir, se enfatizan en el camino de tránsito hacia economías más sustentables.

El contacto de los seres humanos con la naturaleza y sus ciclos en medio de contextos cotidianos altamente urbanizados es una de las afrentas importantes rumbo a la experiencia de tránsito hacia modelos habituales de economía verde. En ésta, podemos involucrarnos todos desde perspectivas de responsabilidad con el ambiente, educación transgeneracional, juego, solidaridad, sustentabilidad y colaboración. La creación y mantenimiento de huertos urbanos es un ejemplo práctico cotidiano y cada vez más promovido por los gobiernos, agencias, empresas y demás sectores públicos y privados con responsabilidad social/ambiental en este respecto, y llevado a cabo por ellos mismos y por los habitantes, en pequeña escala, en sus contextos más íntimos en las ciudades.

La construcción de un huerto urbano restablece la relación de las personas con la naturaleza y genera consciencia de la necesidad de cuidar, preservar el medio ambiente y conocer los ciclos que darán vida y sostendrán las condiciones para que alimentos y plantas estén cerca de nosotros. Un huerto urbano puede ser construido en el jardín de la casa, en la azotea o en un patio, es decir, es un espacio que se dedica al cultivo de alimentos en modo directo, sin la mediación de la industria y sin el empleo de sustancias como fertilizantes u otros elementos químicos nocivos para la salud. El cultivo natural o ecológico que se lleva a cabo a través de un huerto urbano produce alimentos más sanos y por tanto contribuye a incrementar nuestras condiciones de salud, además, estimula nuestra relación con el entorno y sus ciclos naturales, estimula el autoconsumo y promueve prácticas sostenibles.

Esta práctica cotidiana genera impactos a pequeña escala, puede ser considerada como una acción micropolítica, que a su vez, cuando es realizada por muchos en sus entornos habituales, se convierte en una práctica que impacta en mayor medida el medio. Además, es importante pensar que los efectos que se generan en el ambiente a partir de pequeñas acciones, están nutridas por la consciencia que se desarrolla al llevar a cabo estas acciones, y por ende, en el nacimiento de ciudadanos y habitantes comprometidos, éticos y responsables con las personas, especies y elementos de su entorno circundante. Para construir un huerto urbano en casa se requiere un patio o un jardín o simplemente macetas de madera o botellas de plástico u otros materiales reciclados en los que se construirá el cultivo. Es importante elegir una zona de la casa con buena luz, tierra y abonos naturales, conocer sobre los alimentos que pueden ser cultivados de acuerdo a la época del año y las condiciones climáticas del momento para obtener las mejores cualidades de los productos, aprender sobre los ciclos de riego y las condiciones para el mejor aprovechamiento del agua, así como llevar a cabo un seguimiento del huerto para su sostenimiento y la optimización de la recolección de sus frutos.

Los huertos urbanos generan espacios verdes en los ambientes cotidianos como las casas, los lugares de trabajo, los espacios públicos de la ciudad (solares urbanos); también promueven dinámicas sociales de colaboración, aprendizaje, respeto al medio, reconocimiento de los ciclos naturales; promueven la relación de los seres humanos con el medio y ayudan al establecimiento de prácticas cotidianas que mejoran la salud física; ayudan a la incepción de estilos de vida comprometidos y responsables; incluyen en la urbe pulmones naturales, sociales y de consciencia hacia economías verdes y sustentables.