Urban Landscape Constructions

HACIA UNA MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE : La ciclovía

Por: Consejo Editorial de ULC

Ciclovía, ciclorruta, ciclopista, bicisenda, vía ciclista o como quiera que se le llama, tal vez sea la toma de conciencia respecto al irreversible daño que estamos ocasionando al medio ambiente, tal vez el hecho de que somos el país con el más alto índice de obesidad en el mundo entero y necesitamos incrementar nuestra actividad física, lo cierto es que los carriles exclusivos para bicicletas están adquiriendo cada vez mayor importancia en el entorno urbano y se han convertido en un elemento prioritario en el diseño y configuración de las ciudades que no se había visto en nuestro país hasta hace poco menos de diez años.

Sin embargo, la historia de las ciclovías no es reciente, se remonta a algo más de un siglo en Europa y los Estados Unidos. Existen datos que nos hablan de las primeras que se construyeron alrededor de 1890, durante el más célebre boom ciclista del siglo XIX motivado en parte por las notables mejoras en la tecnología de las bicicletas, como la aplicación de la cadena de transmisión y el neumático y gracias a la formación de organizaciones que se impusieron la tarea de proteger los intereses de los ciclistas y promover caminos que fueran seguros y bien pavimentados, especialmente cuando la bicicleta dejó de ser un objeto meramente recreativo para adquirir un carácter utilitario.

A pesar de ello, la separación entre tráfico motorizado y no motorizado no se dio de manera inmediata, esto sucedió más tarde cuando la creciente cantidad de vehículos automotores comenzó a amenazar la integridad de los ciclistas, tema que en la actualidad consiste uno de los verdaderos quebraderos de cabeza de los especialistas encargados del diseño de ciclovías urbanas y, por lo menos en México, el argumento en contra más importante para agarrar la bicicleta y lanzarnos a la calle para muchos de nosotros, considerándolo prácticamente un suicidio.

Efectivamente, la integridad física es el punto más sensible cuando de diseño de ciclovías se trata y desgraciadamente es un aspecto difícil de resolver cuando la ciclovía no se consideró desde un inicio en el diseño de la traza urbana, cosa que es pan nuestro de cada día en México. Empero, existen ejemplos de que es posible hacerlo, si y sólo si van acompañados de políticas viales eficaces que tengan por objeto re-educar y proporcionar todo un sistema de señalización y reglamentación que apoye todas estas medidas y sancione su incumplimiento.

Uno de estos ejemplos ha sido la ciudad de Bogotá, en Colombia, que podría considerarse punta de lanza en América Latina cuando en 1995, durante la administración de Antanas Mockus se vislumbró un proyecto cuyo objetivo a largo plazo iba a ser transformar el sistema de movilidad urbana de Bogotá realizando una reingeniería vial profunda que contemplaba la incorporación de infraestructura ciclista a una escala importante. Lo más extenso del proyecto se ejecutó durante la administración de Enrique Peñalosa y al día de hoy, la infraestructura ciclista en Bogotá alcanza una extensión de 440 km en 30 diferentes rutas, pasando de un 1% de usuarios en los 90´s a un 19% en la actualidad y que sigue remontando.

Este efecto que tiene la implementación de ciclovías donde quiera que se ejecuten, se repite constantemente, incluso en aquellos países como Holanda, donde la bicicleta ya de por sí es el principal medio de transporte para la tercera parte de sus habitantes. En este país, se añadió en 2004 a la ya de por sí extensa red de ciclovías segregadas, la primera “supercarretera ciclista”, que conecta en un trayecto de 7 km la ciudad de Breda con la localidad conurbada de Etten-Leur en anchos de sección que van de los 3..5 a los 4.5m. El ciclista en esta ruta tiene derecho de vía en prácticamente todas las intersecciones y sus características físicas permiten velocidades superiores a las que normalmente se pueden llegar en una vía de esta naturaleza, de manera que rápidamente se convirtió en una opción muy atractiva para quienes tenían que realizar este trayecto diariamente hacia y desde sus lugares de trabajo, duplicando así el número de usuarios en cuestión de 5 años.

Algo similar se está poniendo en práctica en Londres, con el Plan de Modernización de Caminos para 2014-2022 donde las primeras supercarreteras ciclistas, supercontroversiales, ya fueron inauguradas en abril de este año. La población de Londres crece a razón de 10,000 habitantes al mes, por lo que solo había dos salidas posibles, o construir más calles y avenidas, cosa imposible al ritmo que crecía la población, o incentivar el uso de la bicicleta por más gente, y así fue.

Mucho es lo que se está haciendo en el mundo en materia de infraestructura ciclista. En comparación con otros países, en México hemos empezado tarde, sin embargo ya se están dando pasos firmes en esa dirección y ejemplo de ello son ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y León, donde ya existe, con sus limitaciones, infraestructura física y capacidad institucional acorde con los retos que una movilidad sostenible plantea y donde la bicicleta como parte de un sistema de transporte intermodal es ya una realidad incipiente pero realidad al fin.