Urban Landscape Constructions

EL CUERPO Y LA CIUDAD

Por: Consejo editorial ULC

¿Existe alguna relación entre nuestro cuerpo y la ciudad? ¿Podemos saber sobre la ciudad a través de nuestras sensaciones corporales? Conocer una ciudad y estar al tanto de nuestra condición respecto a ella como espacio material y social es posible, entre otras cosas, a través de nuestras experiencias. Sí, nuestro cuerpo, como la primera escala espacial a la que tenemos acceso, es una vía para adquirir conocimiento del espacio urbano.

El cuerpo y la corporalidad han sido estudiados con interés por la geografía humana y cultural, la psicología, los estudios de género, la sociología y la antropología, que a su vez colaboran cada vez con más frecuencia con disciplinas como el urbanismo, la arquitectura y el diseño.

El espacio urbano como conjunto de materialidades y sobre posiciones, no es un espacio neutro. En él acontecen constantemente relaciones de poder entre sus habitantes y los múltiples discursos e ideologías que se impregnan en sus calles y edificios, así como en las prácticas sociales y acciones comunitarias cotidianas. Nuestros cuerpos transitan las ciudades y se configuran constantemente a través de las experiencias vividas de miedo, placer, relación social con otras personas, con olores y colores del entorno, con las texturas del pavimento o de los ornamentos que se encuentran al paso.

La filósofa australiana Elizabeth Grosz considera la corporalidad como la condición material de la subjetividad y ha estudiado la relación constitutiva y relacional entre los cuerpos y las ciudades. Dice que la ciudad y los cuerpos se crean y recrean mutuamente, unos con los otros, como simulacros y transformaciones.

En relación con la construcción de espacios vinculados a la violencia y el miedo, existen diversos e interesantes estudios que se realizan actualmente en torno a la representación de los espacios urbanos en vinculación con la identidad de género y la diferencia corporal entre hombres y mujeres.

Por ejemplo, el Hiria Kolektiboa, formado en el año 2002, es un colectivo de arquitectas y urbanistas de las ciudades españolas de Bilbao, Pamplona y la comunidad de Segura en Guipúzcoa, que han llevado a cabo investigación y procesos urbanos participativos en torno a las llamadas geografías del miedo en relación con la movilidad urbana desde una perspectiva de género.

La exploración de la relación sensorial del cuerpo en relación con el control visual del entorno en la ciudad y la percepción de seguridad o inseguridad llevó a este Colectivo a realizar un “Mapa de la Ciudad Prohibida para las Mujeres” (2002). Este fue un proyecto de participación urbana que tuvo sede en el municipio de Basauri en el País Vasco y posteriormente en otras ciudades de la misma región, con el objetivo principal de fomentar la apropiación del espacio público por parte de las mujeres y la desmitificación del uso del espacio por parte de hombres y mujeres a través de la exploración de la ciudad y de las zonas consideradas corporalmente peligrosas para ataques sexuales principalmente, para después llevar a cabo una propuesta colectiva de mejoramiento del espacio público.

Como este ejemplo, existen muchos otros en contextos europeos y latinoamericanos, con objetivos similares, que han servido para enriquecer el acervo teórico al respecto y para llevar a cabo, desde plataformas prácticas, acciones críticas significativas y que nos demuestran como está estrechamente realicionado nuestro cuerpo con la ciudad.