Urban Landscape Constructions

CUERPOS DE AGUA EN LA ARQUITECTURA DEL PAISAJE

Por: Consejo Editorial de ULC

El agua siempre ha sido en el paisajismo un elemento clave de diseño. La razón quizá sea tanto biológica como psicológica. El agua es inherente al ser humano, su existencia depende de ella y en este sentido resulta fundamental para subsistir. Al incorporar cuerpos de agua en un proyecto paisajístico, éste no sólo resulta agradable a los sentidos sino que en el subconsciente nos remite a ese elemento indispensable para nuestra existencia y nos conecta con la vida misma.

A lo largo de la historia, múltiples géneros arquitectónicos y elementos paisajísticos han surgido alrededor del agua. Tal es el caso de las impresionantes cisternas, fuentes, acueductos y termas greco-romanas y sus numerosas variantes a través de los siglos y en diversos estilos hasta llegar a nuestros días. El agua ha sido utilizada como símbolo de higiene, se le atribuyen propiedades curativas, de fertilidad e incluso, en algunas culturas, es un elemento importante en la concreción de transacciones comerciales y cierre de negocios, como en el caso de los “onsen” japoneses, donde es común celebrar reuniones de trabajo mientras se toma un relajante baño de aguas termales.

Así pues, no es de sorprender que la arquitectura, y muy especialmente el paisajismo, echen mano del valor estético del agua para enriquecer sus diseños.
Elementos como fuentes, lagos, espejos de agua, canales, cascadas y estanques, entre otros, se pueden incorporar al proyecto con el objeto de romper la monotonía del elemento vegetal y proporcionar mayor dinamismo al espacio.

La bondad de los cuerpos de agua no sólo se reduce a generar espacios más atractivos y funcionar como remansos visuales y puntos focales. Los cuerpos de agua tienen además la capacidad de potenciar los estímulos sensoriales y apoyar en la formación de pequeños ecosistemas que nos ponen en contacto directo con la naturaleza, atrayendo fauna silvestre y generando microclimas que regulan la temperatura del entorno. El sonido del correr del agua, por ejemplo, se ha utilizado desde épocas remotas como terapia de relajación, reduciendo los niveles de estrés y favoreciendo la concentración.
Posiblemente uno de los mejores ejemplos donde se combinan todas las propiedades del agua que hemos mencionado antes es el jardín islámico. En él, el agua es componente fundamental, pues las características del entorno árido en el que surge, hacen que el agua se convierta en un bien sumamente preciado y cuya recolección, almacenaje y distribución se hace de manera eficaz y a bajo costo. De ahí que elementos tales como estanques, fuentes, canales y surtidores sean una constante.

En el jardín islámico se estimulan todos los sentidos. El murmullo del correr del agua simboliza el movimiento vital, el paso del hombre por la tierra. Gracias a los cuerpos de agua y al contraste entre luz y sombra, se generan reflejos que aportan textura a la composición y le otorgan un gran dinamismo, favoreciendo además la generación de corrientes de aire, constituyendo así un ingenioso y sustentable sistema de enfriamiento para ambientes exteriores.

Así como el agua puede ser utilizada para sanar y relajar, también puede ser aprovechada para la incorporación de elementos recreativos y lúdicos al proyecto. Su utilidad no tiene límites, canales que se utilizan para practicar canotaje o dar paseos en lancha, lagos artificiales que se utilizan como obstáculos en campos de golf e incluso como alternativa a los tradicionales juegos infantiles, entre otras muchas aplicaciones.

El agua es uno de los recursos estéticos más importantes para la arquitectura del paisaje. Su existencia, ya sea ésta natural o artificial, transforma radicalmente el efecto estético de un entorno y es de una importancia crucial en la calidad de un ambiente y la sustentabilidad del mismo.