Urban Landscape Constructions

CICLOVÍAS

Por: Consejo Editorial de ULC

A medida que los gobiernos de todo el mundo se dan cuenta de la importancia que tiene mirar hacia la sostenibilidad como el único camino para poder ofrecer una mayor calidad de vida a sus gobernados, vemos como en ciudades como la nuestra, el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte adquiere cada vez más relevancia y con ello también lo hace la infraestructura necesaria para que su uso sea una realidad. La ciclovía surge precisamente con esta finalidad, no sólo porque constituye una parte nuclear de esa infraestructura, sino porque también es uno de los pilares de la intermodalidad, pues incrementa la conectividad en las ciudades a una velocidad de ejecución más expedita y a un costo mucho menor que el de las vialidades tradicionales.

Europa ha sido punta de lanza en lo que se refiere al diseño e implementación de ciclovías, particularmente Holanda, donde se ha desarrollado el que probablemente sea el más extenso y completo manual de diseño de las mismas, el “Manual de Diseño para el Tráfico de Bicicletas” que junto con el “Manual de Políticas para el Tráfico de Bicicletas”, proporcionan el fundamento más completo para implementar y desarrollar políticas de tráfico cicloamistoso.

Podemos distinguir dos tipos de ciclovías en fución del objetivo que persiguen. Las primeras son las recreativas que, como lo indica su nombre, tienen un fin lúdico, hacer un poco de ejercicio, disfrutar de la naturaleza, etc., es por ello que éstas se ubican de preferencia aisladas de cualquier ruta vehicular y generalmente son de largo itinerario, es decir, se orientan a la población que elige practicar el clicloturismo como una forma de esparcimiento, por lo que la tranquilidad y la calidad del entorno juegan un papel muy importante.

En Colombia sin embargo, lo que se conoce por ciclovía recreativa tiene un carácter muy distinto. Consiste en un programa que ya ha permeado a otras ciudades del mundo, incluyendo a Querétaro, en el que se cierra algún tramo de vialidad por algunas horas en días de menor carga vehicular con el objeto de acoger a ciclistas en un ambiente seguro y sin riesgos. Esto, que en apariencia es radicalmente distinto a la definición de ciclovía recreativa en Europa, no lo es tanto si pensamos las limitantes que presenta una ciudad sobresaturada para ofrecer a sus ciudadanos rutas de esparcimiento fuera de la mancha urbana. En Bogotá este programa ha servido para despertar el interés de la bicicleta como medio de transporte cotidiano, tema fundamental para el transporte multimodal.

En lo que respecta a las ciclovías con carácter utilitario, éstas cumplen una función muy definida, pues buscan llevar al usuario del punto A al punto B de la manera más eficiente posible. De ahí que se hable de cinco requisitos fundamentales con los que debe cumplir una ciclovía, tres de los cuales son absolutamente indispensables.

El primero de ellos es la coherencia, que se relaciona con la facilidad con la que el usuario es capaz de llegar a su destino final, por lo que está directamente vinculada al número y calidad de conexiones dentro de la red de ciclovías así como la integración de la red a otros medios de transporte.
Acceso al estacionamiento subterráneo de bicicletas adyacente a la Estación Central de Rotterdam. El 40% de los holandeses utilizan la bicicleta como medio de transporte para trasladarse a la estación de tren que los habrá de llevar a su destino final. Pensar en la infraestructura para albergar esa cantidad de bicicletas es parte del programa arquitectónico de una estación intermodal.

El segundo requisito establece que las ciclorutas deben ser directas, es decir, que involucren el recorrido mas corto posible para que resulten una opción más conveniente y rápida comparada con el automóvil, de lo contrario no se incentivaría su utilización y su atractivo sería mínimo.
Como tercer requisito y quizá el que con más intensidad tiene la capacidad de motivar o desincentivar el uso de la bicicleta, es la seguridad. En nuestro país la principal causa que desalienta el uso de este medio de transporte es el riesgo que representa circular por calles diseñadas casi con exclusividad para vehículos automotores. En este aspecto los diseñadores urbanos tienen mucho que aportar porque de su labor depende el grado de vulnerabilidad del ciclista.

Los últimos dos requisitos adquieren mayor relevancia cuando se habla de ciclovías recreativas, pues se refieren a que deben ser tanto cómodas como atractivas. Criterios relacionados con la comodidad son por ejemplo la continuidad en el desplazamiento, la rugosidad del pavimento, la cantidad de subidas y bajadas, las molestias causadas por las condiciones climáticas, es decir, todo aquello que hace que un desplazamiento sea una experiencia más o menos placentera.
Y finalmente que sean atractivas, aspecto que tiene un cariz un tanto subjetivo puesto que se refiere a la percepción del usuario desde el punto de vista psicológico, tanto en función de la capacidad de atracción que la ciclopista ejerce sobre el usuario potencial como la medida en que éste se sienta protegido circulándola en términos de seguridad social.

La clave para ejecutar ciclovías eficientes está en la conjunción de estos cinco requisitos, con mayor peso en los tres primeros si se trata de ciclovías utilitarias. Evidentemente la infraestructura bien diseñada y de gran calidad deberá siempre de estar soportada por políticas gubernamentales que incentiven su uso y que garanticen la integridad de sus usuarios. Fomentar una cultura ciclista es un aspecto medular en el combate a la reducción de la contaminación, a mejorar la movilidad y a promover la actividad física, así que no permitamos que este discurso se vuelva retórica y empecemos a aceitar desde ya nuestra bicicleta.