Urban Landscape Constructions

CICLOVÍAS: TIPOLOGÍA

Por: Consejo Editorial de ULC

Seguramente por estas fechas, cuando ya resulta un hecho consumado el tan temido incremento del casi 20% a la gasolina, muchos de los que hasta ahora no habíamos considerado a la bicicleta como una alternativa de transporte, estaremos ya sopesando qué tan factible puede ser incorporar a nuestra rutina de traslados diarios su uso y es que las bondades de la bicicleta no sólo se reflejan en el combate al calentamiento global, sino que además impactan favorablemente en dos preocupaciones fundamentales del mexicano de a pie: su ingreso y su salud.

Por ello, ya somos muchos los que esperamos con ansia la materialización del plan estratégico de movilidad para la ciudad de Querétaro con la indefectible construcción de la infraestructura que nos garantice que nuestra vida no se va a poner en riesgo si decidimos optar por el uso de la bicicleta como medio de transporte, siendo éste el principal inconveniente para su uso masivo entre la población potencialmente usuaria.

Existen diversos diseños de ciclopistas que pretenden dar solución a esta problemática con un grado de eficiencia que depende mucho de las características del itinerario, del emplazamiento de la velocidad y el volumen de tráfico vehicular. Así pues, encontramos las ciclovías que establecen recorridos totalmente independientes de los arroyos vehiculares y por ende son muy seguras. Éstas reciben el nombre de ciclovías apartadas y su finalidad es la de conectar dos puntos de manera más directa, pudiendo atravesar parques, predios de donación o estableciendo conexiones rurales, de manera que su función no sólo es utilitaria sino también recreativa.

Las ciclovías apartadas deben por norma ser bidireccionales con un ancho de sección de 1.5 m. si es exclusivo para bicicletas ó 2 m. si se comparte con bicimotos. Las reglas de utilización deberán ser muy claras para evitar su uso por parte de peatones y, asimismo, se deberán cuidar mucho los niveles de iluminación, pues en este tipo de infraestructura un aspecto fundamental está en garantizar la percepción de seguridad del usuario para evitar que se sienta expuesto a agresiones que desincentiven su utilización.

La ciclovía apartada que conecta los pueblos de Chongón y la Cerecita, en Guayaquil forma parte de una red de ciclopistas que el gobierno de Ecuador está impulsando para fomentar la cultura ciclista entre su población.

Cuando hablamos de tráfico mixto en zonas urbanas, existen diversas alternativas. En principio debemos determinar cuándo es necesaria una ciclopista y cuando no. En términos generales podemos decir que una calle residencial cuyo límite de velocidad no supera los 30km/h y en donde el volumen de tráfico motorizado es bajo, del orden de 5,000 vm/día, no se requiere una infraestructura especial para los ciclistas ya que éstos podrán compartir las mismas vías que utiliza el tráfico motorizado. Sin embargo, en el caso de vías colectoras o primarias donde las velocidades se incrementan así como el volumen de vehículos, se hace necesario proporcionar a los ciclistas carriles exclusivos.

Una alternativa consiste en hacer ciclovías segregadas. Éstas no se mezclan con los vehículos automotores, es decir, corren paralelas a la vialidad. En términos de seguridad para el usuario éstas representan una excelente opción puesto que los puntos de conflicto se reducen a las intersecciones y empalmes donde entran en contacto con el tráfico vehicular. Sin embargo, este diseño requiere de mayor disponibilidad de espacio puesto que precisa una banda de amortiguamiento entre la calle y la ciclovía y en consecuencia no es tan sencillo incorporarla a trazas urbanas ya consolidadas. Por añadidura, su costo, si bien inferior al de una vialidad para vehículos motorizados, es más elevado que el de una ciclovía que se incorpora a la infraestructura vial existente.
Cuando impedimentos de ésta índole desalientan la conformación de una ciclovía segregada, podemos optar por otras medidas que pueden resultar bastante efectivas. En Holanda, por ejemplo, se distingue entre una ciclocalle, una ciclobanda y una pista sugerida.

La ciclocalle es una cicloruta principal abierta al tráfico vehicular, es decir, una ruta donde la circulación de bicicletas es superior a la de vehículos motorizados y donde éstas- las bicicletas- tienen prioridad. Su ventaja frente a las ciclovías segregadas es que requiere de menos espacio, permite el tráfico motorizado a servicios que se encuentren en esta zona – con ciertas restricciones evidentemente – y, gracias a la combinación de diversos medios de transporte, hay mayor flujo de personas, lo que incrementa la percepción de seguridad de los usuarios durante su recorrido.

La ciclobanda y la pista sugerida son ciclocarriles que comparten el arroyo de los vehículos motorizados en los que éstos últimos constituyen el mayor volumen de tráfico. La diferencia entre uno y otro radica en que en las ciclobandas, pintadas de rojo o verde preferentemente, se prohíbe el estacionamiento de vehículos mientras que en las pistas sugeridas éste es posible mientras sea temporal pues la apertura de puertas de los vehículos implica un riesgo latente para el ciclista.
En antaño, el auto era sinónimo de movilidad; en la actualidad, mientras más horas pasamos en los congestionamientos viales, más se hace evidente que ésa verdad ya no es válida y que una reducción del uso del automóvil es imperativa. Una ciclopista cuesta 100 veces menos que una vía motorizada y es capaz de ofrecer una ruta de traslado a 7 veces más personas a un costo ambiental casi nulo. Si bien la bicicleta no es la panacea a todos los problemas de movilidad, sí es un poderoso analgésico a los males que aquejan a la mayoría de las ciudades en nuestro país.