Urban Landscape Constructions

BIENESTAR Y CIUDAD

Por: Consejo Editorial ULC

Cuando hablamos de calidad de vida en la ciudad, la relacionamos normalmente con factores como oportunidades de trabajo, adecuados niveles de contaminación e higiene, tiempos cortos de traslado entre un sitio y otro, la seguridad que se respira en las calles, el contar con opciones variadas de esparcimiento en términos de equipamiento urbano, etc., pensando que en la medida en que estos elementos estén presentes la calidad de vida se da por descontado. Evidentemente todos estos factores son importantes pero no son garantía de éxito por sí mismos.

Considerar el aspecto emocional como factor de generación de calidad de vida tiene tanta importancia como el bienestar físico, social o económico. La procuración de ambientes amables que estimulen el bienestar emocional y psíquico del ser humano es labor fundamental del arquitecto, urbanista, diseñador y, en general, de cualquier persona relacionada con el desarrollo de los espacios públicos.
Christine Outram, fundadora de City Innovation Group, escribió un artículo controversial en septiembre de 2013 donde compara la metodología de diseño de los Starbucks con el diseño de ambientes urbanos. En él acusa a los arquitectos y urbanistas de haber olvidado que el motor de la arquitectura y el diseño es el ser humano y hace énfasis en el hecho de que actualmente el diseño urbano obedece más a patrones preestablecidos por tendencias de moda que a las verdaderas necesidades de la gente.
El éxito de los Starbucks no radica en la calidad del producto que venden sino en la conexión humana que se logra con el usuario. El ambiente en un Starbucks no se creó de manera fortuita, fue intencionalmente diseñado para dotar al usuario de lo que profundas investigaciones etnográficas concluyeron que éste necesitaba.

El ejemplo de Starbucks nos lleva a ponderar la repercusión que a nivel emotivo tienen los espacios proyectados. Pero entonces ¿cuáles son los elementos urbanos que provocan en el usuario sentimientos de felicidad y bienestar? No existe regla de oro, puesto que la percepción subjetiva de cada persona siempre va a estar influida por su bagaje cultural y sus experiencias de vida. Sin embargo, existen esfuerzos de investigación encaminados a descubrir patrones que nos permitan diseñar espacios urbanos empáticos y de mayor conexión con el usuario.

Tal es el caso de un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, quienes lanzaron un proyecto de colaboración colectiva en internet en 2013 denominado UrbanGems. Consiste en una página interactiva donde se le muestran al usuario diez pares de fotografías de escenas urbanas en Londres y para cada par el usuario debe elegir la foto que considere más cercana al concepto subjetivo que se está evaluando, a saber, felicidad, belleza o tranquilidad. Mediante el análisis de los resultados los investigadores consideran que se podría conformar un listado de virtudes estéticas que podrían ayudar en la comprensión y recreación sistemática de los ambientes que intuitivamente nos provocan bienestar.

Considerar el aspecto emocional como factor de generación de calidad de vida tiene tanta importancia como el bienestar físico, social o económico. La procuración de ambientes amables que estimulen el bienestar emocional y psíquico del ser humano es labor fundamental del arquitecto, urbanista, diseñador y, en general, de cualquier persona relacionada con el desarrollo de los espacios públicos.
“Una de las grandes, pero frecuentemente olvidada, causas tanto de felicidad como de miseria es la calidad de nuestro ambiente, la clase de muros, sillas, edificios y calles que nos rodean.”