Urban Landscape Constructions

ATENCIÓN A GRUPOS VULNERABLES EN LA PLANEACIÓN SEGURA

Por: Consejo Editorial de ULC

¿Por qué es importante considerar a los grupos vulnerables en la conformación de ciudades más seguras? En principio de cuentas porque son quienes por su propia naturaleza son más susceptibles a sufrir agresiones y expresiones de violencia por parte del ambiente que los rodean. Si bien habría quien argumentara que todos somos vulnerables en mayor o menor grado, lo cierto es que estos grupos tienen una menor capacidad para prevenir, contener, resistir o incluso sobreponerse a un ataque y por lo mismo se encuentran en una mayor situación de riesgo que el resto de la población.

Así, dentro de los grupos vulnerables, por lo que toca a sus necesidades particulares en relación con los espacios públicos, podemos distinguir fundamentalmente a los siguientes:

  • Adultos Mayores
  • Mujeres
  • Personas con capacidades diferentes
  • Niñas y niños

Existen también otros grupos de usuarios cuya presencia resulta particularmente delicada, tal es el caso de los indigentes, drogadictos, prostitutas, etc., cuya relación con el espacio público también debe ser considerada por mucho que haya a quienes les resulte incómodo. Si bien es cierto que su presencia puede entrar en conflicto con otros usuarios y actividades, ellos también forman parte de la sociedad como cualquier otro ciudadano, por lo que se les debe considerar como parte de una realidad que se debe atender y en esta medida las estrategias de diseño y planeación urbana deben de tomarlos en cuenta.

Conocer cuáles son los grupos vulnerables nos ayuda a definir las estrategias que se pueden incorporar al diseño y la planeación urbana para incrementar su nivel de seguridad lo mismo que su percepción de seguridad. Una gran proporción de estrategias tienen que ver con criterios de accesibilidad universal, lo cual es bastante obvio, pues en la medida que los espacios se vuelvan accesibles para cualquiera, independientemente de sus capacidades técnicas, cognitivas o físicas, se intensifica la posibilidad de disfrutar el entorno pues ya no resulta amenazante y en consecuencia se percibe como un ambiente más seguro.

Esta posibilidad de dotar al espacio urbano de elementos que lo hagan más accesible y con ello atraer a grupos de usuarios que de otro modo no se atreverían a hacer uso del mismo tiene una doble función, pues además de proporcionar elementos de diseño que incrementan el sentimiento de seguridad de los usuarios, también se potencia indirectamente la vitalidad de un espacio al atraer a un mayor y más variado número de personas a su disfrute. Con ello, como ya lo hemos mencionado con anterioridad, se fortalece la cohesión social y el grado de identificación de las personas con su entorno, aumentando así la vigilancia espontánea y reforzando en consecuencia los elementos que hacen del espacio compartido un ambiente más seguro.

Junto con los criterios de accesibilidad universal, otro aspecto a tomar en cuenta en el diseño y planeación urbana es la incorporación de elementos que le faciliten al usuario tener puntos de referencia y refuercen su sentido de orientación. Si pensamos que cuando nos trasladamos de un lado a otro utilizamos la vista para recabar información ambiental en un 90%, pensemos la dificultad que supone hacer esto para alguien privado del sentido de la vista.

Las soluciones planteadas a través del diseño y la planeación urbana deban ser compatibles con las diferentes necesidades de los individuos, garantizando su seguridad, autonomía, uso e incluso previendo usos alternativos para necesidades cambiantes y diversas. Las rutas deben ser trazadas pensando lo mismo ser utilizadas por peatones con debilidad física o movilidad limitada como por personas con diferentes habilidades de percepción y orientación como en el caso de niños y adultos mayores, usuarios ocasionales e incluso turistas, quienes necesitan puntos de referencia para poder orientarse. Una organización clara del espacio y la posibilidad de moverse fluidamente en él es vital para sentirse seguro y estar seguro, garantías que son indispensables si queremos incorporar a los grupos vulnerables en la utilización del espacio público.